
En fin, a veces no sé si estoy despierta o dormida. Pero anoche se mezcló todo: mis asuntos pendientes, la inestabilidad del país, los premios Oscar, las noticias de Cuba y desperté sudando a mares y con una crisis de angustia como hace algún tiempo no sentía.
En el sueño, al borde de la escalera de mi casa, había una cesta, en la cesta un bebé…era Benjamin Button, pero la cara no era la de Brad Pitt sino la de Fidel Castro Ruz. Mi primera respuesta fue quedarme helada…no saber si lo recogía, lo lanzaba o llamaba a zoonosis (esto último es un chiste, porque donde vivo no nos diferenciamos mucho los hombres de los animales, por lo que no existe entidad dirigida a la atención animal).
Pero luego encontré dentro de la manta que lo cubría una carta: Corran, no pierdan tiempo, solo tienen 18 años de gracia hasta que esta cosa vuelva a crecer. Lo firmaba Lina.
Puede que esté enloqueciendo, pero entre Chávez y sus fábulas, Scott Fitzgerald, las declaraciones tardías de Cardenal y la cruda realidad que vivimos y que parece que seguiremos viviendo, estos son mis sueños hoy.
Lo que pasó con Benjamin Castro o Fidel Button lo ignoro, por suerte entre el mar de sudor y los lengüetazos de mi perro desperté este “feliz” domingo






